Arrebatos Carnales III

La relación del matrimonio Carranza-Salinas era fría y distante. En la imagen, de izquierda a derecha: Julia Carranza Salinas, Venustiano Carranza y Virginia Salinas.

Fotos de la toma de San Ildefonso. No hubo bazucazo pero sí provocadores a morir. Noten las armas de los chavos y de los adultos, ese era el grupo de Corona del Rosal.

¡Qué detallistas! Diversos documentos muestran la comunicación y relación entre Winston M. Scott, jefe de la CIA en México; Luis Echeverría Álvarez, secretario de Gobernación, y Luis Gutiérrez Oropeza, jefe del Estado Mayor Presidencial.

El 10 de enero de 1966 el presidente Díaz Ordaz viajó a Centroamérica y el cuerpo diplomático acreditado en México asistió al Aeropuerto Internacional para despedirlo. En la imagen se aprecia a Fulton Freeman, embajador de Estados Unidos, despidiéndose del presidente.

También asistieron los miembros del gabinete, como Marcelino García Barragán, secretario de Defensa.

El descontento general se manifestó de diversas maneras. En billetes de 10 pesos se señalaba a Corona del Rosal como traidor y parásito de México.

Y el presidente tampoco se libró de las acusaciones.

Carlos A. Madrazo era ridiculizado desde Gobernación, abundan las tarjetas como estas.

Tarjeta de Venustiano Carranza H. a Luis Echeverría.

Arrebatos Carnales I

La prensa también fue señalada.

La obra ferrocarrilera de Porfirio Díaz estuvo unida a los intereses de empresarios británicos como Pearson que, en esta imagen de 1910, aparece a la izquierda de Díaz. Sentada a la derecha, de sombrero, Carmelita Romero Rubio.

Durante el exilio, a Porfirio Díaz le gustaba pasear al lado de Carmelita por los Campos Elíseos en París, la ciudad que lo vería morir en 1915.

Pancho Villa siempre mostró su gran afición por los caballos y desde muy joven aprendió a colear y echar manganas. Su caballo favorito era Garañón, un regalo del presidente Madero.

Antonieta Rivas Mercado fue irremediablemente seducida por los conceptos políticos y filosóficos de Vasconcelos.

Carta donde Juan Nepomuceno Almonte es presentado a Maximiliano por Napoleón

La llamada locura de Carlota no era sino una estrategia para excluirse de la sociedad y esconder así su estado de gravidez. El padre de su hijo no era el emperador Maximiliano sino el comandante de su guardia personal, Alfred Van der Smissen.

Carlota no toleraba la presencia de Carlos Bombelles, el amigo y amante de Maximiliano.

Carlota vivió en el castillo de Bouchout hasta su muerte.

Los versos con los que Sor Juana participó de la bienvenida a los nuevos virreyes le otorgaron una admiradora eterna: María Luisa Manrique, Lysi, condesa de Paredes y octava virreina de la Nueva España.

José María Morelos en una ilustración de José Guadalupe Posadas para la Biblioteca del Niño Mexicano.